Juventud y desidia digital. La apatía por las TRIC en las nuevas generaciones

Rafael Marfil-Carmona

Sin denominaciones de tribus, es decir, prescindiendo del tópico superado de nativos digitales. Trascendiendo asimismo la compleja idea de millennials y, por supuesto, sin ningún tipo de prejuicio, sino basándome en la propia experiencia, afirmo: la generación actual de estudiantes universitarios/as está alejándose de la pasión por el uso de las tecnologías. Esto, que parece toda una contradicción, quiere decir que los jóvenes valoran especialmente lo no digital, el contacto físico y aquellas capacidades que nada tienen que ver con los dispositivos que han fascinado a las generaciones que les antecedieron, entre las que me incluyo. Su gran pasión no es el Internet de las cosas, ni el elearning. De TIC, lo justo; y de las TRIC, pues eso, el elemento relacional. Lo estrictamente necesario para quedar. En otras palabras, el Factor Relacional prima sobre la tecnología. Lo humano se impone al píxel. Lo segundo, como sabíamos, ¡era solo un medio!

Los jóvenes valoran especialmente lo no digital, el contacto físico y aquellas capacidades que nada tienen que ver con los dispositivos que han fascinado a las generaciones que les antecedieron @marfilcarmona @TRICLab

El fin del entusiasmo tecnológico. Tres ideas

Desde la educomunicación, entusiasmados con la R del Factor Relacional que aportan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), miles de docentes se han adherido a una retórica pro-tecnológica, una postura integrada, siguiendo la clásica nomenclatura de Umberto Eco. Ha sido y es un proceso que está durando ya décadas. Esta actitud animaba al cambio de estrategia docente aprovechando las TRIC y desde las propias tecnologías. La idea es buena, pero necesita algunas precisiones para mejorar y consolidar esta iniciativa, basada en la buena voluntad y, desde mi punto de vista, con lo rancio de un metadiscurso que ya no tiene sentido.

1. La primera es que lo tecnológico fue novedoso hace 10, 20 y 30 años, pero ya es una realidad cotidiana. Como el aire que respiramos. No es opcional utilizar o no una tecnología. Al menos, en la mayor parte de los casos docentes. Sin embargo, estas tecnologías relacionales , siendo extraordinarias, se han mostrado incapaces de emular un abrazo, un olor, una sonrisa, un trazo de grafito en el papel o una caricia, por no entrar en cuestiones más polémicas, asociadas a la adolescencia y a la juventud muchas veces, como el sexo o la primera calada de un cigarro. Esto último siempre es un error. Así, frente a mi entusiasmo por establecer procesos online para casi todo, me he encontrado nuevas generaciones de estudiantes universitarios/as que han valorado, especialmente, lo presencial. En otras palabras: una clase en persona de 45 minutos sigue siendo mucho más efectiva que un foro o un debate en redes de 3 horas. Por no hablar de que lo realmente valorado es una excursión a pie o un encuentro en cafetería.

Contrarréplica: Entonces es que no estás implementando bien el uso de las tecnologías. Puede ser.

Contrarréplica 2: Las TIC sí emulan los sentidos… ya, pero no es lo mismo.

Lo tecnológico fue novedoso hace 10, 20 y 30 años, pero ya es una realidad cotidiana. Como el aire que respiramos @marfilcarmona @TRICLab

2. De hecho, y aquí viene la segunda tesis que pretendo defender, el sentido que tiene el móvil, además de usos obsoletos como hablar por teléfono, es ampliar la movilidad física, limitada en mayor medida por los ordenadores tradicionales, incluso por los portátiles. Eso significa que es un aparato que nos acompaña y nos permite hacer las cosas que se hacían con otros dispositivos estáticos, sin tener que estar encerrados/as entre cuatro paredes.

Así, el uso del móvil, en muchos casos, es el justo para fomentar e incentivar todo aquello que es presencial y no online. Tenemos, por tanto, una juventud y una ciudadanía apasionada con algunos procedimientos del siglo XIX, como pasear por una alameda al atardecer o jugar un partido de fútbol, sintiendo como se empieza a sudar la camiseta. Eso sí es realmente novedoso hoy día.

Está claro cuál es la imagen de una verdadera pasión. Cada vez impera más el deporte asociado a la felicidad. Fuente: Marisa04, Pixabay.

Tenemos, por tanto, una juventud y una ciudadanía apasionada con algunos procedimientos del siglo XIX, como pasear por una alameda. Eso sí es realmente novedoso hoy día @marfilcarmona @TRICLab

Nuevos procesos

Además, hay ya costumbre de encontrar cualquier cosa, como en una maraña, una leonera digital sin necesidad de un orden previo. El “ordenador” ya no sirve para ordenar nada. Se encarga Google (de aquella manera), animando a no diferenciar lo de cada cuál y trabajar intensamente en la nube. El smpartphone es la herramienta para cualquier cosa. Por su parte, el aparato mágico que fue un ordenador ha quedado desfasado. De las TRIC, se extrae la R, que lleva a un factor humano que acompañó de toda la vida a la docencia. Ni siquiera el portátil es relacional.

En ese contexto, no es casual que los viajes (reales, no virtuales), la actividad física y el deporte, el consumo de sustancias (físicas) sigan generando devoción y levantando pasiones. Es la edad de oro de los viajes y de la gastronomía, no de las TRIC para el estímulo del conocimiento. A la gente, al menos en mi entorno, le ha dado por echarse a la calle, no por encerrarse a navegar.

Contrarréplica: No es que reniegan de lo digital, es que suman lo digital y lo físico. Sin duda, es el súmum de una sociedad interactiva.

Cuando es posible escuchar un concierto desde casa, es algo que nadie hace. El móvil, no nos engañemos, sirve para quedar y dejar constancia de la experiencia. Foto: Pixabay.com

3. A las dos ideas planteadas, es decir, al alejamiento de las tecnologías y al uso del móvil como vía para ese alejamiento, se une el desinterés completo por la cuestión tecnológica por parte de la juventud. Interesa lo tecnológico tanto como a nuestros abuelos las faenas del campo. Ya no es algo nuevo y, por lo tanto, no entusiasma. Ver un amanecer y sentir el frío de la mañana sigue siendo mucho más auténtico. Mi primera clase, en la que digo que el móvil es obligatorio, ya no impresiona tanto. Estimular el uso del móvil en clase empieza a ser más de lo mismo.

Contrarréplica: Aparentemente hay desinterés, pero en realidad es una generación inmersa en las tecnologías. Pues eso.

A la juventud le interesa lo tecnológico tanto como a nuestros abuelos las faenas del campo. Ya no es algo nuevo y, por lo tanto, no entusiasma @marfilcarmona @TRICLab

Ejemplos de la desatención tecnológica. Como ejemplo, no son pocos/as los/las estudiantes que realizan sus trabajos desde el iPhone, en el correo electrónico, que no tienen ordenador en casa y, si lo tienen, ni si quiera tienen carpetas con sus contenidos o usan un procesador de textos. Todo eso son procedimientos de ofimática desfasados. Ahora se lleva contestar a la pregunta en el asunto del mail, desconociendo absolutamente qué es poner copia o copia oculta. En la red, en mi correo, está todo y no hay nada que guardar ni clasificar. Tratamos la información, incluso la que generamos, como si no hubiera mañana. Y siempre hay un mañana. El anecdotario sobre los sistemas de trabajo es infinito. Daría para un texto aparte.

móviles

Uso de móviles por parte de la juventud. Foto: Terimakasih0. Fuente: Pixabay.com

Aparecen así ensayos escritos desde el móvil o desde un tablet bastante mal configurado. Ya no existe el proceso de gestión de la información en el que nos hemos formado las generaciones anteriores. La ortografía tiene que ver con un proceso automático, no con un criterio. Y, eso sí, no hay un interés exclusivo por las tecnologías como una manera de desarrollar inquietudes intelectuales, sino como una manera de relacionarse, entregar un trabajo obligatorio y asegurar que la vida, la mayor parte de ella, sea extraordinariamente analógica, física, y no digital. No juzgo lo que he expuesto, lo describo basándome en la experiencia. Quizá para estimular el debate.

De las consecuencias de este fenómeno, de otras muchas pequeñas tesis y de los nuevos analfabetismos, hablaremos otro día en TRICLab. También de lo contrario, como sucede en la vieja dialéctica, es decir, de la pasión por las redes sociales y el uso de determinados dispositivos por parte de la juventud. Esto llevaría a concluir que existe un amor-odio por la tecnología. Por ahora, hasta seguir con esa argumentación, guardo este texto en una carpeta de mi ordenador. Soy un romántico de los viejos tiempos.

Ya no existe el proceso de gestión de la información en el que nos hemos formado las generaciones anteriores. El concepto de “ordenador” se está perdiendo @marfilcarmona @TRICLab

2018-11-20T09:28:06+00:00

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